Médicos en la historia

Un sección para recordar aquellos médicos de tiempos pasados que mejoraron la medicina

jmgonzalez
Prof. Dr. Juan Manuel González

Un gran pionero en el desarrollo de la Cardiología en Rosario fue el Prof. Dr. Juan Manuel González, quien no sólo introdujo en 1927 el primer electrocardiógrafo en nuestra ciudad sino que también fue el gran impulsor de la creación de un Servicio de Cardiología en el Hospital Español.

Asiduo concurrente a todo evento cardiológico de importancia que se realizara en la ciudad, fue partícipe en el empleo, por primera vez en Rosario, del masaje cardíaco externo de resucitación cardiopulmonar, y tuvo el honor de ser uno de los pocos médicos argentinos invitado por el Instituto Karolinska de Suecia a nominar un candidato al Premio Nobel de Fisiología y Medicina del año 1947.

El Dr. González fue uno de los más destacados clínicos de nuestra ciudad. Junto con los Dres. David Staffieri y Juan Martínez, durante muchas décadas fue médico de consulta en todo el Litoral argentino. Nacido en Rosario en 1894, era hijo de un "boticario", como ,él decía, ya que su padre tenía una muy conocida farmacia (Farmacia Garibaldi), que hasta hace poco tiempo aún existía en la esquina de Corrientes y Mendoza.

Lamentablemente, sus padres fallecieron casi simultáneamente, quedando huérfano cuando aún era muy pequeño, por lo que fue criado como un verdadero hijo por su tutor, el Dr. Federico Molina.

Realizó sus estudios en la Facultad >de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, donde obtuvo el título de Doctor en Medicina en 1920 con Diploma de Honor. Fue practicante mayor por concurso en la Cátedra del Prof. Dr. Luis Güemes, de quien fue discípulo. (...)

El espíritu inquieto de "Gonzalito", como afectuosamente se lo conocía, lo llevó durante sus años de estudiante a hacer ayudantías en el Laboratorio clínico y bacteriológico del Hospital de Clínicas, experiencia y conocimientos que posteriormente utilizaría en su accionar médico.

De regreso a Rosario, en 1921 ingresa al Hospital Español (institución creada el 23 ' de junio de 1912 por la colectividad española) como médico interno y adjunto a la Sala 4 (Pabellón Piñeiro), de la cual es designado Jefe en 1923, cargo que ejerció por más de 50 años y desde donde desarrolló una importante y fecunda actividad docente y asistencial.

En 1927 instaló en su Sala el primer electrocardiógrafo que llegó a nuestra ciudad. Frecuentemente recordaban quienes trabajaron con ese equipo, entre ellos su cuñado el Dr. Rodolfo Delpino, el gran tamaño que tenía, por lo que debió ser instalado en una amplia sala del servicio, y las peripecias que debían sortearse durante horas para lograr un adecuado registro fotográfico.

En 1933 viajó a Alemania, donde concurrió a la jerarquizada cátedra del Dr. Gustav von Bergman en el Hospital "La Charité" de Berlín.

Tuvo una gran actividad universitaria. Fue Profesor por concurso de la Cátedra de Patología Médica de la Facultad de Medicina de Rosario desde 1924, hasta que fue dejado cesante en 1946 junto a la mayoría de los profesores de la Facultad por oponerse a la intromisión del gobierno del Gral. Perón en la Universidad.

Fue Vicedecano de la Facultad en 1928 y en 1934-35, y Decano en 1936. Además, fue miembro del Consejo Directivo de la Facultad durante numerosos períodos desde 1927 a 1945, Decano Normalizador de la Facultad desde 1955 a 1957, y miembro del Consejo Superior de la UNL de 1958 a 1960. En 1957 fue designado Profesor Honorario de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario.

Fue el impulsor de la creación del Servicio de Cardiología del Hospital Español a comienzos de los años 50, convocando a tal fin al Dr. Dorning Muñoz, quien estaba interesado en la especialidad.

Para ello él Dr. González hacía trasladar diariamente desde su consultorio al Hospital su electrocardiógrafo particular (ya más moderno, algo más pequeño pero aún fotográfico) el cual utilizaba rutinariamente dado que leía perfectamente los registros, posibilitando que el Dr. Dorning Muñoz en un principio (más tarde junto a los Dres. José González García y Carlos Vozzi) comenzara la actividad cardiológica en el Hospital Español. Una vez creado el Servicio, fue designado Jefe Honorario del mismo.

Era una persona extremadamente inquieta y su obsesión era estar actualizado en todos los adelantos que surgían en Medicina. Recibía prácticamente todas las revistas médicas que se publicaban, tanto de clínica como de las distintas especialidades, y tenía la gran capacidad de saber seleccionar la bibliografía, lo que le posibilitaba poder discutir las últimas novedades diagnósticas, terapéuticas o de métodos diagnósticos con los más encumbrados especialistas, quienes incluso a veces recurrían a él en busca de información.

No había día en que no llegara a su Sala con una o varias revistas médicas con el fin de recomendar la lectura de algún artículo por él seleccionado especialmente al grupo que lo acompañaba en su Servicio (el Dr. Rodolfo Delpino, clínico, el Dr. Manuel Pardo, excelente clínico y neumonólogo, el Dr. Julio César Arias, gastroenterólogo de nota, los Dres. Oscar Bertoglio y Domingo Pacheco, neumonólogos, los Dres. José González García y Carlos Vozzi, cardiólogos, y al grupo de estudiantes que estábamos con él), pero también a otros médicos del Hospital.

Muchas anécdotas hay al respecto. El Drl Luis Busnelli, cirujano cardiovascular que integraba el equipo del Dr. Pablo Benetti Aprosio, recuerda un hecho del cual también yo fui testigo. Un día del año 1961, el Dr. González le acercó al Dr. Busnelli una revista que recién había recibido recomendándole la lectura de un artículo sobre masaje cardíaco externo (seguramente era el trabajo Closed-chest cardiac massage publicado en 1969 por W. B. Kouwenhoven y col. en el JAMA). Tengamos en cuenta que en esos años el uso del masaje cardíaco a tórax abierto era el método de elección en presencia de paro (muchas veces sin tenerse en cuenta los criterios de asepsia, dada la urgencia). Como era lógico, el Dr. Busnelli lo leyó inmediatamente dado que le interesó el tema y, además, porque "debía hacerlo" ya que luego el Dr. González, al reclamarle la revista seguramente le pediría su opinión, como hacía con todos aquéllos a quienes les recomendaba un artículo. Dio la casualidad que a los pocos días, realizando el Dr. Busnelli una aortografía abdominal por punción bajo anestesia general en el Servicio de Radiología del Hospital Español, como era costumbre en esa época, la anestesista Dra. Zilla de Alberdi le comunica que el paciente estaba en paro cardíaco. Inmediatamente puso en práctica la técnica de masaje cardíaco recién leída, mientras el Dr. González, que había sido llamado de urgencia, controlaba el pulso carotídeo y confirmaba el resultado positivo de la maniobra. Mientras ello sucedía, se pidió urgente un electrocardiógrafo (no existían los monitores) y el desfibrilador interno (no existía el externo aún) a la Sala de Cirugía, junto con material quirúrgico estéril. El paciente presentaba una fibrilación ventricular porque se hizo asépticamente una pequeña toracotomía en la Sala de Rayos y se logró la desfibrilación luego de más de 10 minutos de paro, retomando el paciente el ritmo sinusal y recuperándose satisfactoriamente sin complicaciones.

Ello representó casi con seguridad el primer masaje cardíaco externo exitoso realizado en Rosario.

El amplio" conocimiento de la patología que poseía hacía que asombrara muchas veces con diagnósticos de enfermedades poco frecuentes y que a veces pocos conocían, siendo brillante en el análisis de los diagnósticos diferenciales. Un ejemplo de ello era el estudio que realizaba a partir de 1959 en sus pacientes hipertensos. A la mayoría les dosaba sodio y potasio en sangre y orina en busca de la existencia de un aldosteronismo primario (en esos momentos no había dosaje de aldosterona) y en aquéllos en quienes sospechaba la existencia de un feocromocitoma, le encargaba a sus discípulos (primero fueron los Dres. González García y Vozzi y luego fuimos junto al Dr. Rodolfo Delpino (h) los encargados) que les realizáramos las pruebas de histamina o regitina. De esa manera pudo diagnosticar en poco tiempo 3 casos de feocromocitoma que fueron operados exitosamente.

Como lo definió acertadamente el Dr. Luciano Torres en una disertación que dio en el Círculo Médico "era la enciclopedia médica encarnada en el profesor, con una capacidad didáctica de alto nivel".

Presentó numerosos trabajos y dictó numerosas conferencias sobre distintos temas de la patología (cardiopatías, leucemia, diabetes, brucelosis, psitacosis, nefropatías, etc.).

Su inquietud por los adelantos científicos lo llevó a ser pionero en el manejo del medio interno en Rosario. En el año 1957 dio una conferencia en el Círculo Médico sobre "Importancia del Manejo del Medio Interno en Clínica", interiorizando a los asistentes sobre la importancia de la regulación electrolítica y la repercusión que ello tenía en las distintas patologías, hecho desconocido hasta ese momento para la gran mayoría de la nutrida concurrencia.

Quienes fuimos sus discípulos y tuvimos la gran suerte de estar al lado del Dr. González durante muchos años, primero como estudiantes y luego como médicos recién recibidos (los Dres. Rodolfo Delpino h., y Miguel Ángel Barbero, entre otros, son testigos también de esto) recibimos de él no sólo una sólida formación médica (nos incitaba permanentemente a estar actualizados y a producir científicamente: "La ocasión es fugitiva", nos decía) sino también y fundamentalmente una sólida formación ético-moral. Porque el Dr. González, tenía un sentido ético en la Medicina y en la vida digno de ser imitado.

Muestra de ello fue que siendo profesor titular de Patología Médica, en 1946 fue dejado cesante de la Facultad, por su protesta al avasallamiento de la Universidad por el Gobierno como ya lo comentamos. Al ser restituido en su cargo de Profesor de la Facultad en el año 1955, es designado Decano Normalizador de la Facultad por el Rector de la Universidad Nacional del Litoral, su amigo el Prof. José Ma. M. Fernández, destacado dermatólogo reconocido internacionalmente. Por considerar que no era ético asumir su cargo de Profesor Titular de Patología Médica luego de haber sido Decano Interventor, al normalizar la Facultad renunció en forma indeclinable a su Cátedra, solicitando que se llamase a concurso para la misma. Esa actitud, por muchos considerada como un excesivo concepto de la ética, era típica de su proceder.

Otro hecho que muestra su conducta aconteció en septiembre de 1946 cuando recibe la invitación formal del Comité del Premio Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo para nominar al candidato al premio de Fisiología y Medicina de 1947. La carta (redactada en sueco, inglés, francés y alemán), que en su encabezamiento figuraba como "Estrictamente Confidencial" era firmada por las máximas autoridades de la Academia, y traducida al castellano decía:

"Sr. Profesor Juan M. González:

Tenemos el honor, en nombre del Real Instituto Médico Karolinska, de invitarlo a nombrar un candidato para el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 1947.

De acuerdo con lo establecido por el código de estatutos de la Fundación Nobel, cuya copia hemos enviado, la sugerencia que Ud. formule debe estar acompañada por una "declaración que justifica las bases sobre las cuales se fundamente su elección", respaldado por copias de documentos que a dicha elección se refieran. Trabajos anteriores sólo serán considerados siempre y cuando su importancia haya sido demostrada en fechas anteriores.

El Senado del Instituto Karolinska ha decidido que ningún premio será otorgado a Institución o Sociedad alguna. No será tenida en cuenta ninguna sugerencia que sea recibida por el Comité Nobel después del 31 de enero de 1947."

Absolutamente nadie, ni siquiera su esposa, supo de la existencia de esta carta, que recién fue encontrada en su escritorio luego de su muerte. Cumplió con lo que la nota exigía: debía ser estrictamente confidencial. Ese año, el Dr. Bernardo Houssay ganaba el Premio Nobel de Fisiología.

Esta anécdota comentada por sus familiares también fue publicada en el diario La Capital de nuestra ciudad hace algunos años por el David Feldman, médico y periodista, alumno y admirador del Dr. González.

Fue Vicepresidente del Círculo Médico de Rosario, fundador y Presidente del Colegio de Médicos de Rosario, Presidente de la Sociedad de Tisiología de Rosario, y en 1966 Presidente Honorario de la Sociedad de Gastroenterología -delegación argentina- en el Congreso Mundial de Tokio.

Junto a sus amigos, los profesores Juan Picena y José Ma. M. Fernández, luchó por la creación de la Ciudad Universitaria en la zona hoy conocida por "la Siberia", siendo desde 1956 a 1964 Vicepresidente de la Comisión para el estudio de la instalación y construcción de la Ciudad Universitaria de Rosario sin poder ver concretado en forma completa su deseo.

Falleció en 1976 a los 82 años de edad, siendo una de las grandes figuras de la Medicina de la ciudad de Rosario.

por Florencio B. Garófalo

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