Médicos en la historia

Un sección para recordar aquellos médicos de tiempos pasados que mejoraron la medicina

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Abel Ayerza, primer argentino en la historia de la medicina mundial. (A.G.N.)

Abel Ayerza: Nacido en Buenos Aires el 21 de mayo de 1861, el doctor Abel Ayerza era hijo de un médico muy prestigioso graduado en la Universidad de Montpellier, Toribio Ayerza, que en 1843 emigró de España por razones políticas y se radicó definitivamente en Argentina. Casado con Adelina Zabala, el Doctor Toribio Ayerza tuvo dos hijos también médicos: José, el mayor, nacido en 1852, y Abel. Este último estudió en el colegio del Salvador y en 1880 ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires. Casi de inmediato se desempeñó como practicante menor en el Hospital Español, en la Cruz Roja Argentina y en el Hospital de Sangre durante la revolución de 1880 (experiencia que repetiría, transcurrida exactamente una década, durante la revolución de 1890).
En 1882 ya era practicante externo del Hospital de Mujeres y, en 1884, practicante interno del Hospital de Clínicas.
Apadrinado por el doctor Ignacio Pirovano presentó la tesis titulada "Observaciones Clínicas", se doctoró con Medalla de Oro (1886), e inició su carrera docente como Profesor Suplente de la Cátedra de Clínica Médica. Dos años después, por sugerencia de su padre, realizó un viaje de perfecciona-miento a París. "Había recibido la pesada herencia de un nombre famoso en la Medicina- escribió uno de sus biógrafos, el doctor Daniel Cranwell-, pero no sólo supo mantenerlo sino que contribuyó a hacerlo imperecedero por su numerosa y selecta clientela, sus fecundas enseñanzas y, sobre todo, por la descripción de algunas enfermedades, entre las cuales una es conocida en el mundo entero por su nombre." Desde París remitió una copiosa correspondencia comentando los casos más interesantes allí analizados, muchos de los cuales fueron publicados entonces en los Anales del Círculo Médico Argentino.
De regreso el doctor Ayerza asumió la jefatura de la Primera Cátedra de Clínica Médica-la única subsistente de las tres creadas en 1822, al momento de inaugurarse el Departamento de Medicina de la Universidad de Buenos Aires-, a cargo del profesor Porcel de Peralta al principio y de Eufemio Uballes después. El hecho marcó la continuación de la carrera docente del doctor Ayerza, la cual, pasando por los nombramientos de Profesor Suplente (1889) y Profesor Titular (desde 1897 hasta el día de su muerte, el 14 de julio de 1918), fue jalonada por diversas crecientes responsabilidades, entre las que se destaca el desempeño como Presidente de la Asociación Médica Argentina entre 1900 y 1901 y como Consejero de la Facultad de Ciencias Médicas durante el período 1906-1912.

 

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Recepción pública en la Academia Nacional de Medicina del nuevo Miembro Titular, doctor Abel Ayerza. 1915. (A.G.N.)


Los veinte años que estuvo a cargo de la vieja Sala IV del Hospital de Clínicas resultaron decisivos para la formación de las futuras generaciones de médicos argentinos y sentaron las bases de una tradición académica que sería debidamente continuada por el sucesor de Abel Ayerza, el doctor Mariano Castex. La modalidad de enseñanza de aquel hombre de gran atractivo –sus biógrafos coinciden en destacar, a la par de las dotes intelectuales, su belleza y elegancia físicas-, era tributarias de la escuela francesa donde asimiló el rigor metodológico y la claridad expositiva, en su caso reforzados por la formación jesuítica.

 

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Bachilleres del Colegio del Salvador, promoción 1915-1916, reunidos para festejar los 50 años de egresados. (A.G.N.)

Católico fervoroso, casado con Adela Arning y padre de once hijos, autor de más de 200 publicaciones científicas y Miembro Titular de la Academia Nacional de Medicina desde el 24 de octubre de 1914 (Ocupando el sitial número 4), el doctor Abel Ayerza fue un semiólogo extraordinario que describió diversas dolencias de manera magistral, en tiempos en que no se contaba con los rayos X y los aportes del laboratorio eran todavía precarios. Tal es el caso de la llamada "Enfermedad de Ayerza", que describió en 1901, cuando llegó a la consulta un enfermo con antecedentes de tosedor crónico, color borra de vino en la cara y en las extremidades, congestión en la base pulmonar, 112 pulsaciones y oliguria, con una presión máxima de 15 mm H, medida con el aparato de Potain. Como comentó el doctor Celestino Augusto Gourdy en una conferencia pronunciada el 22 de mayo de 1961 en homenaje al centenario del nacimiento del Maestro, "aunque la percusión era muy difícil por el enfisema pulmonar, limitaba un corazón normal". Y agregó: "Ayerza, con una intuición verdaderamente genial, a pesar de esos datos tan pobres, diferencia a su enfermo de los casos conocidos. Lo que llamó la atención del profesor Ayerza fue la asistolia particular, cuyos caracteres eran los siguientes: antecedentes de tosedor crónico, como causa primordial del mal; hipertrofia del ventrículo derecho; cianosis pronunciada, y estado de asistolia crónica. A este cuadro clínico lo denominó 'cardíaco negro´, nombre al que ha ligado el suyo, y desde entonces, no sólo en nuestro país, sino también en el extranjero, háblase corrientemente de ´Enfermedad de Ayerza´. Y para honor nuestro, es el primer nombre propio argentino que ha sido introducido en la nosología médica"

Fuente: ROEMMERS. 90 años junto a la medicina argentina. TOER EDICIONES.

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Nació en Buenos Aires el 22 de febrero de 1859, de padre escocés y madre irlandesa. A los 30 años, el 2 de julio de 1889, egresó de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires. En tal sentido, encarnó una verdadera transgresión para la época, habida cuenta de que entonces no se consideraba el ejercicio de la Medicina como una de las "tareas propias de su sexo".
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El 18 de noviembre de 1914, en la cama 14 de la sala Fernández del Instituto Modelo de Clínica Médica, se realizó la primera transfusión sanguínea estabilizada con citrato neutro de sodio de la historia.
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Hijo de humildes inmigrantes piamonteses, nació en Buenos Aires en 1884 y murió en Rosario a los 51 años. Se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, y se casó con una inmigrante catalana; luego toda la familia se trasladó a Rosario.
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Lelio Zeno nació en Turín (Italia) el 16 de marzo de 1890. El apellido Zeno tuvo gran popularidad en Europa en la Edad Media, debido a la devoción a San Zeno, quien fuera obispo de la ciudad de Verona en 1334.