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Diario "La Capital" Febrero de 1967

El origen de la medicina egipcia, al igual que la de los otros pueblos antiguos se pierde en la noche de los tiempos.

El telón se levanta en el período histórico conocido por el nombre de la edad de las pirámides, inmortalizada por estos monumentos extraordinarios que los historiadores fijan entre los años 2.900 a 2.400 A.C.

Los primeros hombres que "hicieron" medicina se vieron obligados a practicar cirugía, obstetricia, etc., mucho antes de reparar en la Anatomía o en la Embriología como ciencias.

hl-ancient-egypt-doctorsSin embargo, toda conquista humana, es en esencia, desde el punto de vista humanístico, inolvidable e inmortal aun cuando se la reemplace por una "mejor".

La medicina en su difícil caminar a través de los tiempos, ha tenido que luchar contra los errores y la supersticiones que "no son otra cosa que creencias tontas y temores irracionales". Aún hoy lo sigue haciendo y negar la existencia de esas supersticiones es como ignorar las enfermedades contagiosas.

Los conocimientos en la infancia de la historia eran empíricos, rudimentarios y difíciles de encuadrar en el concepto actual de la ciencia. A pesar de sus imperfecciones y pobreza eran perfectibles. Sin duda, la ciencia del siglo XX es más rica, pero también llena de imperfecciones, va en busca de la perfección, como lo ha dicho acertadamente el gran cirujano Bernard, el hombre que por primera vez cambió "un trajinado corazón, por otro sano y joven, mediante un alarde científico que conmovió al mundo".

En la larga lucha contra las enfermedades significó mucho la curiosidad, que es el pilar fundamental del conocimiento científico. Si la necesidad es la madre de los inventos, la curiosidad lo es de la ciencia. En toda cultura, la medicina se desarrolla muy temprano, su necesidad forma parte importante de la vida.

Los antiguos egipcios admitían el origen sobrenatural de las enfermedades. El Dios de la medicina era Anubis, adorado también como el creador de la música y de la astronomía.

A pesar de su reconocida capacidad para embalsamar sus muertos, los conocimientos anatómicos y fisiológicos de este pueblo eran rudimentarios. Creían que en el aire que inspiraban se encontraba la vida y en el aire espirado el "aliento de la muerte".

La observación les había enseñado que existían enfermedades por la introducción en el organismo de un cuerpo extraño animal, ya sea gusano, insecto, etc. Esto se observa en los jeroglíficos grabado en las piedras donde el Dios Horus sufre la picadura de un escorpión.

Si en el enfermo no se veía el cuerpo extraño causante de la enfermedad, recurrían a conjuros mágicos. Los sacerdotes en sus templos eran los encargados de alejar los espíritus malignos.

Siglos más tarde se crearon centros médicos en tres ciudades: Sais, Tebas y Heliópolis. Los conocimientos eran reunidos en papiros llamados Heméticos o Sagrados. De estos centros salían verdades especialistas que, según cuenta Herodoto, se ocupaban de una sola enfermedad.

En la tercera Dinastía, 3.000 años antes de nuestra era, vivió Imhotep, que es el nombre del médico más antiguo que registra la historia. Su nombre perduró a través de los siglos. Fue adorado como un héroe, como un médico sin tacha, como más como dios de la medicina egipcia. Su nombre es mencionado en los papiros médicos conocidos con los nombres de Garnider y Kahun, considerados los más antiguos descubiertos hasta la fecha.

Se ha encontrado la piedra sepulcral de Yry. Los jeroglíficos nos cuentan que fue médico jefe de un Faraón de la sexta Dinastía (2.626-2475 A.C.) Era médico de "ojos del palacio" y "médico del estómago-intestino del palacio", además era considerado un perito en "fluidos internos". Los papiros de Smith y Ebers son los que nos dan el conocimiento más acabado de la antigua medicina egipcia.

El papiro Ebers es un rollo de 20,23 metros de largo y de 30 centímetros de ancho. Contiene 877 recetas referentes a una gran variedad de enfermedades y síntomas. Es un verdadero tratado médico escrito hace aproximadamente cuatro mil años. Figuran una gran cantidad de remedios, se mencionan las propiedades de la cebolla, la miel, el hinojo, la semilla de lino. También se habla del opio. El tan temido aceite de ricino lo usaban ya los egipcios como purgante y según cuenta Herodoto lo tomaban tres días seguidos para expulsar los malos humores.

El papiro Smith es más breve. Tiene 33 centímetro de ancho y 5 metros de largo aproximadamente, habiéndose perdido el comienzo. La parte principal es un tratado quirúrgico. Está impregnado de un espíritu científico superior al papiro de Ebers ya que el campo de la cirugía se prestaba menos que el de la medicina interna a la contaminación de ideas irracionales, y hechizos mágicos.

En los actos quirúrgicos utilizaban instrumentos de hierro y de bronce. La circuncisión era una práctica habitual, como lo fue en muchos pueblos de la antigüedad. Utilizaban cuchillos para abrir abscesos y tumores. Eran hábiles en la reducción de fracturas, utilizaban tablillas y vendajes. Fueron capaces de resolver los problemas de luxaciones.

En el papiro Smith hay 48 casos quirúrgicos definidos y las dolencias son tratadas según un orden que va desde la cabeza hasta los pies.

Cada caso es discutido siguiendo un orden sistemático. Comienza con el título, sigue con el examen, el diagnóstico, el tratamiento, excepto si se trata de un caso fatal considerado intratable.

El examen comienza así: "Si examinas a un hombre que tiene..." es la forma que un maestro instruye a un alumno.

Los métodos de observación son muy precisos e incluyen además de las respuestas del enfermo, exámenes oculares, táctiles y olfativos, movimientos de partes del cuerpo del paciente dirigidos por el cirujano.

En el diagnóstico, el maestro dice: "Debes decir respecto de él (el paciente)..." y termina con uno de estos tres enunciados: 1) Una dolencia que trataré, 2) Una dolencia con la cual lucharé, 3) Una dolencia que no trataré.

Según Breasted: "Estos son los más antiguos ejemplos existentes de observación y conclusión, las más viejas comprobaciones conocidas de un proceso inductivo, en la historia de la mente humana".

En el largo proceso del desarrollo humano, este aspecto de la ciencia –la antigua medicina egipcia-nos muestra a una comunidad que sobresalió hace más de cuatro mil años sobre otras comunidades.

"La aurora de la ciencia no se abre en todas partes con la misma belleza y con iguales perspectivas. Hubo probablemente pueblos precoces –dice Sarton-, que ayudaron a la humanidad a dar un paso adelante. El paso siguiente fue obra de otra comunidad, en otra época, en otro lugar. Así fue en el comienza, y así ha sido siempre. El estudio de la evolución humana no puede dejar de sentir que la humanidad trabaja por etapas. No hay "raza" o comunidad privilegiada en sentido absoluto, pero para cada tarea y en cada época, algún pueblo o algunas naciones pudieron sobresalir entre las demás".

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